Según
la web de la junta de Andalucía:
“ La Formación Profesional para el Empleo (FPE) integra en uno solo los anteriores programas de Formación Profesional Ocupacional (FPO) y de Formación Continua. Se trata de un conjunto de acciones que tiene como objeto impulsar y extender entre las empresas y los trabajadores ocupados y desempleados una formación que contribuya a la mejora de la competitividad y de la productividad de las empresas. Asimismo, pretende mejorar la empleabilidad de los trabajadores, especialmente de aquellos colectivos que tienen mayores dificultades de acceso al mercado laboral o de mantenimiento en él.”
“ La Formación Profesional para el Empleo (FPE) integra en uno solo los anteriores programas de Formación Profesional Ocupacional (FPO) y de Formación Continua. Se trata de un conjunto de acciones que tiene como objeto impulsar y extender entre las empresas y los trabajadores ocupados y desempleados una formación que contribuya a la mejora de la competitividad y de la productividad de las empresas. Asimismo, pretende mejorar la empleabilidad de los trabajadores, especialmente de aquellos colectivos que tienen mayores dificultades de acceso al mercado laboral o de mantenimiento en él.”
Si
ésta es la denominación de la FPE que adoptan nuestros responsables
sobre la educación, ¿que sería entonces la Formación Profesional
“Clásica”?.
Pasemos a que dicen nuestros “sabios”:
“Ciclos de Formación Profesional
La
formación profesional comprende un conjunto de acciones formativas que
capacita, a través del desempeño cualificado de diversas profesiones,
para el acceso al empleo y la participación activa en la vida social,
cultural y económica.
Todos los ciclos de formación
profesional incluyen en su currículo, además de los módulos asociados a
competencias profesionales, formación relativa a prevención de riesgos
laborales, tecnologías de la información y la comunicación, fomento de
la cultura emprendedora, creación y gestión de empresas y autoempleo y
conocimiento del mercado de trabajo y de las relaciones laborales.
Asimismo,
todos los ciclos formativos de formación profesional contienen un
módulo de formación en centros de trabajo, con la finalidad de completar
las competencias profesionales en situaciones laborales reales.”
Está
claro, visto lo visto y leído lo leído, que la FPE es o debería ser
extremadamente más efectiva y adaptada a las necesidades del mercado
laboral además de ser más ágil para acoplarse al continuo cambio en el
catálogo de ocupaciones y familias profesionales, más cuando con los
continuos cambios tecnológicos y socioambientales, surgen cada día
nuevas disciplinas que requieren de un marco educativo para formar a
profesionales que cubran estas necesidades actuales. Si esperamos al
proceso burocrático que implica una (otra más) reforma en la FP reglada,
llegamos a la solución ya con un déficit de: contenidos, de docentes
preparados y de alumnos que demandan nuestros programas educativos.
La
FPE se nutre, con sus certificaciones y sobre todo en el de Docencia de
la formación profesional para el empleo, de docentes con un altísimo
grado de capacitación para afrontar con entusiasmo, motivación y
profesionalidad lo que realmente demanda el mercado laboral real. Son
profesionales experimentados en sus disciplinas que van a inculcar a su
alumnado la realidad desde el primer día, dándoles la oportunidad de
hacerse con las herramientas para afrontar los retos que van a
encontrarse el momento que finalicen sus cursos con una tremenda
ilusión, pero sobre todo con las aptitudes necesarias para ser
competitivos y válidos para la empresa que los acoja.
Entre todos, empezando por la comunidad FPE-educativa, la FP reglada y toda la sociedad, fomentar un cambio que enriquezca nuestra Formación Profesional, con centros equipados de talleres y material excelente (que ya lo están) y equipos de docentes y alumnos que entre todos construyamos una sociedad donde la Formación Profesional sea realmente lo que debe ser, la parte indispensable de un país que permite evolucionar profesional y tecnológicamente por igual que su Universidad.
No
sé si a través de una integración de todas las formaciones
profesionales. Igual el proceso es más lento de lo que un servidor
imagina. O tal vez no, que la FPE comience a ser lo que su ADN le dicta,
sin tener las barreras que actualmente tiene, que sus centros se llenen
de programas docentes, de alumnos y de riqueza y entre todos poco a
poco conseguir una enseñanza ágil, flexible y adaptada, llena de
docentes profesionales, preparados, experimentados y motivados, en
centros vivos y bien equipados y alumnos que se sienten ilusionados y
atendidos a las necesidades reales que demandan ellos mismos y su futuro
inmediato.
¿Utopía? NO,
las bases existen ya (Centro de FPE, Cartuja, Granada) y estoy seguro
que en toda nuestra comunidad autónoma hay muchísimos más, sólo nos
falta creérnoslo y empezar a trabajar ya para hacerlo realidad.
Me encantaría conocer vuestra opinión, aunque sea en dos palabras... una positiva y otra negativa... como diría nuestro Domingo.
¡Entre todos lo conseguiremos!



